El primer “bot” de Internet: cómo nació la automatización que hoy domina la web
Por Deyber Fonseca Araya el Wednesday, February 25, 2026
Hoy en día, cuando hablamos de bots pensamos en asistentes virtuales, atención al cliente automatizada o inteligencia artificial respondiendo preguntas. Pero pocas veces nos detenemos a pensar en cuándo comenzó todo esto, en esa chispa inicial que encendió una tendencia que hoy domina gran parte de la experiencia digital.
La historia del primer “bot” se remonta a 1966, cuando el informático Joseph Weizenbaum del MIT creó ELIZA, un programa diseñado para simular una conversación humana. Aunque limitado, ELIZA fue revolucionaria: podía imitar una conversación usando patrones simples de lenguaje, dando la sensación de que estaba “entendiendo” lo que el usuario decía.
En su versión más conocida, ELIZA adoptaba el rol de un terapeuta. Esto significaba que cuando el usuario hacía una pregunta o afirmación, el programa devolvía una respuesta basada en reformular lo que se había dicho. El efecto fue sorprendente: muchos usuarios sintieron que la máquina realmente los estaba escuchando.
Por supuesto, ELIZA no entendía el lenguaje, ni tenía emociones ni pensamiento propio. Su “inteligencia” era simplemente un conjunto de reglas de texto tradicionales. Pero su impacto fue inmediato: por primera vez, una computadora podía interactuar con una persona de una manera que se sentía… humana.
Lo más curioso es que muchos desarrolladores y usuarios se sintieron emocionalmente afectados por una pieza de software. Weizenbaum mismo se sorprendió de la reacción, y se volvió crítico sobre el uso de este tipo de programas en contextos sensibles, como la terapia real.
Hoy, más de medio siglo después, los bots han evolucionado de manera exponencial. Desde asistentes inteligentes en nuestros teléfonos hasta sistemas automatizados que gestionan transacciones bancarias, atención al cliente y hasta apoyo emocional en ciertas plataformas. Tecnologías como los chatbots, las APIs conversacionales y los sistemas de inteligencia artificial avanzada son descendientes directos de aquella primera experiencia con ELIZA.
Ese salto desde un simple programa de texto hasta los agentes virtuales complejos que conocemos hoy no solo es un avance tecnológico, sino también un reflejo de cómo hemos buscado integrar las máquinas en nuestras interacciones diarias. ELIZA abrió la puerta, aunque casi sin querer, a una visión donde la computadora no solo calcula… sino que conversa.
Saludos amigos